Las vacunas son uno de los mayores avances científicos de la humanidad y han permitido evitar enfermedades que causaban millones de muertes cada año en el mundo. El coronavirus SARS-CoV-2 es una enfermedad generalmente leve en personas jóvenes y embarazadas en general. Sin embargo, en algunos casos puede causar complicaciones graves.

La reciente disponibilidad de las vacunas contra la COVID-19 ha generado mucha expectativa en la población en general. Sin embargo, mujeres que buscan el embarazo, y en embarazadas o lactantes aún existen algunas incógnitas.

Las vacunas de Pfizer-Biontech y Moderna no se componen de virus inactivos, sino que utilizan la tecnología ARN mensajero para otorgar inmunidad frente al virus que provoca la enfermedad de la COVID-19. Las vacunas de ARN mensajero “enseñan” a nuestras células a producir una proteína que desencadena una respuesta inmunitaria dentro de nuestro organismo, produciendo anticuerpos que nos protegen del contagio. El ARNm nunca se puede integrar en el ADN, y por tanto no podría tener efectos ni sobre la madre, ni sobre el feto. Es importante precisar que esto es imposible.

El resto de vacunas utilizan un “vector viral”, ponen información del coronavirus en el cascarón de otro que es inofensivo (llamado adenovirus) para que se produzcan las proteínas y se genere la respuesta inmune; a este grupo pertenecen la de Oxford-AstraZeneca y la Sputnik V de Rusia.

Valoración profesional

Los especialistas de las unidades de reproducción asistida del Grupo Internacional UR velamos por la salud de nuestras pacientes y la de sus futuros bebés, y queremos ofrecer seguridad en relación a la vacunación del COVID-19. Nuestro posicionamiento se encuentra junto a las sociedades científicas españolas ASEBIR (Asociación para el Estudio de la Biología de la Reproducción) y la SEF (Sociedad Española de Fertilidad).

Dado que el calendario de vacunación para las mujeres en edad fértil no está completamente definido, ASEBIR/SEF considera que no está justificado posponer el deseo gestacional ni el inicio de un estudio o tratamiento de reproducción asistida incluida las donaciones de gametos.

En caso de que una paciente decida vacunarse durante un tratamiento de reproducción asistida, ASEBIR/SEF recomienda, como medida de prudencia y tal y como recomienda el Ministerio de Sanidad, posponer la inseminación o transferencia embrionaria dos semanas tras la administración de la segunda dosis.

No se considera necesario interrumpir el proceso de estudio, la estimulación ovárica, la obtención de gametos o la generación de embriones. En la actualidad no hay argumentos científicos que establezcan limitaciones para las pacientes que deseen quedar gestantes y administrarse la vacuna.

2021-02-10T11:51:42+01:00

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