Os proponemos en este post conocer más a fondo el empleo de las ecografías en los exámenes ginecológicos. Con la ecografía vaginal los especialistas pueden realizar un examen exhaustivo de los órganos reproductivos femeninos: útero, ovarios, trompas de Falopio, cuello del útero, y toda la zona pélvica de la mujer. Con esta exploración, totalmente indolora, se realizan revisiones y se establecen diagnósticos y protocolos a seguir cuando se detecta alguna patología.

Generalmente, este estudio es solicitado cuando existe dolor en la región pélvica o sangrado anormal. Aporta información valiosa para evaluar la presencia de fibromas o pólipos en el útero, así como de quistes u otros tumores en los ovarios, para valorar causas de infertilidad y otros posibles problemas en las estructuras de la pelvis.  

La ecografía transvaginal emplea ondas de sonido de alta frecuencia para crear una imagen de los órganos internos. Se realiza en consulta y no requiere ninguna preparación específica. No se emplea sedación ni anestesia, por lo cual, al finalizar se continuar con las actividades rutinarias.  Este examen posee varias ventajas, ya que no es doloroso, no emite radiación y produce imágenes nítidas y detalladas, por lo que suele ser recomendado cuando es necesario evaluar alguna alteración en el sistema reproductor de la mujer o simplemente realizar un examen de rutina:

  • Chequeo ginecológico.
  • Sangrado anormal o problemas menstruales.
  • Colocación del DIU anticonceptivo.
  • Cuando se presentan quistes, tumores, etc.
  • Estudio de infertilidad.
  • Detección de embarazo ectópico.
  • Dolor en la pelvis.
  • Seguimiento de embarazo

Con el objetivo de detectar lo antes posible cualquier patología que pueda tener la paciente, se recomienda que se realice una vez al año. De esta forma, las posibilidades de éxito del tratamiento serán mayores.

2021-06-17T12:06:21+02:00

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